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El Faro Isla de Lobos

En torno a Isla de Lobos y en todo su perímetro afloran rocas que hacen riesgosa su navegación, aún en embarcaciones pequeñas contituyendo un serio peligro, por lo que tan temprano como en año 1858 fue dotada un importante faro, que posteriormente fue reconstruída en 1906 (contituyéndose en el más alto del continente) y que actualmente completa el aspecto característico de la granítica morfología que todos aprecian desde las costas fernandinas.

Los naufragios en las inmediaciones de la isla se cuentan por cientos, pues su pétreo contorno interrumpe las rutas de navegación hacia el Río de la Plata, representando un escoyo fatal en días de tempestades o de espesa niebla. Las crónicas de estos siniestros son una parte importante de nuestra historia marítima y de ellas emerge la eterna lucha entre el hombre y el rugiente mar tanto en la época colonial, como en la actualidad.

LA ISLA
Faro Isla de Lobos
Características
Características
Características
Características
Inauguración: 1858.
Reconstrucción: 1906.
Automatización: 19 de julio de 2001.
Altura focal: 66 metros.
Alcance geográfio: 21,5 millas naúticas (40 kilómetros).
Alcance lumínico: 27,7 (47 kilómetros).
Características: Un destello blancos cada 5 segundos de intensidad lumínica de 1.080.000 candelas.
Sistema: Basado en una máquina rotativa sobre cubeta de mercurio que fuera electrificado por primera vez en 1958.
Historia
Historia
Historia
Historia
El Faro fue construido en el año 1858, posteriormente fue reformado en el año 1906 y la torre (de 56 metros de altura) que hoy se puede observar se termino de construir en 1906.

En 1932 se libró al servicio público y fue electrificado en 1958.

Tiene una altura de 66 metros y su escalera caracol central cuenta con 240 escalones, es el faro más alto de América del Sur y el tercer faro más alto del mundo.

El 19 de julio de 2001 se procedió a la puesta en funcionamiento del Faro Isla de Lobos con un nuevo equipamiento automático de última generación.

Si bien su tradicional y emblemática característica lumínica de un destello blanco cada cinco segundos permaneció incambiada, todo el equipamiento que lo hace brillar durante las noches es ahora totalmente automático, transformándose en una señal independiente de la servidumbre humana.

Esta automatización que se pone a funcionar a casi un siglo de su primer destello, constituye solo un eslabón de una larga cadena. Luego del accidente y derrame de hidrocarburos producido por el buque mercante San Jorge, la Armada Nacional encaró con mayor ímpetu el proyecto "Seguridad en la Navegación".

El primer paso en la automatización de los faros, dotándolos de una tecnología acorde a los actuales requerimientos internacionales, fue dado en Isla de Lobos, dónde su faro de 66 metros de altura pasó a la era moderna con un nuevo foco automático que al igual que su antecesor cubre las 27,7 millas de alcance. Los equipos generadores a base de combustible fueron suplantados por paneles solares que cargan un conjunto de baterías ubicadas en la misma construcción del faro.

El sistema tiene un conjunto de sensores que detectan la baja de la luminosidad ambiente y encienden la luz en forma automática. En lugar de los grandes prismas y la máquina giratoria donde estaba la lámpara a gas halógena, se colocó un pequeño foco con la misma potencia.

Dentro de ese contexto general, el casi centenario faro de Isla de Lobos, fiel tutor de los navegantes que surcan el Río de la Plata, pasó a destellar a partir de ahora con nuevos y modernos bríos.

Actuales requerimientos internacionales, fue dado en Isla de Lobos, dónde su faro de 66 metros de altura pasó a la era moderna con un nuevo foco automático que al igual que su antecesor cubre las 27,7 millas de alcance. Los equipos generadores a base de combustible fueron suplantados por paneles solares que cargan un conjunto de baterías ubicadas en la misma construcción del faro.

El sistema tiene un conjunto de sensores que detectan la baja de la luminosidad ambiente y encienden la luz en forma automática. En lugar de los grandes prismas y la máquina giratoria donde estaba la lámpara a gas halógena, se colocó un pequeño foco con la misma potencia.

Dentro de ese contexto general, el casi centenario faro de Isla de Lobos, fiel tutor de los navegantes que surcan el Río de la Plata, pasó a destellar a partir de ahora con nuevos y modernos bríos.

El foco automático cubre 27,7 millas de alcance y funciona a base de paneles solares emitiendo un destello cada cinco segundos y cuenta además de una excelente potencia lumínica un sistema sonoro para los días de niebla que ayuda a la navegación.